Superando la Autoexplotación en la Sociedad Moderna

Introducción: El minimalismo como silencio fértil.

El minimalismo no es otra cosa que el silencio que permite la libre expresión de las ideas y pensamientos que habitan en nuestra mente. Es el sustrato que da forma y sentido a los deseos del yo y del inconsciente. Hemos normalizado el hecho de vivir rodeado de estímulos, hiperconectados, pero pagamos el precio de la desconexión entre humanos que, sin darse cuenta, se ven desbordados entre tareas repetitivas y deseos insaciables, que promueven el crecimiento del vacío emocional y de las necesidades humanas no correspondidas.

El silencio en sí mismo ya no es suficiente para calmar la mente inquieta cuando necesita expresarse, debido a que el exceso de estímulos hace necesarios momentos de reflexión profunda para canalizar toda la información entrante, tanto la útil como la irrelevante.

2. Emociones, percepción y toma de decisiones

El ser humano es susceptible a lo que escucha, a lo que ve, a lo que siente. Las emociones juegan un papel central en cómo reaccionamos; de ahí que sea necesario desarrollar habilidades que nos permita detectar sensaciones y sentimientos, y diferenciarlos de manera sistemática para tomar decisiones que nos ayuden cuidarnos a nosotros mismos y también a quienes nos rodean.

3. Cerebro emocional y cerebro analítico

3.1. El cerebro emocional

Ante un estímulo que puede arrebatarnos la vida, como una serpiente o un león en la selva, nuestro organismo actuará mediante la amígdala, promoviendo la acción de lucha o huida. A través de los sentidos perceptivos de los ojos, nuestro sistema nervioso actuará mediante la señal nerviosa entre la retina, el núcleo lateral del tálamo y la amígdala, permitiendo al individuo desplegar una acción concreta incluso antes de ser capaz de pensar.

Siguiendo este razonamiento, estaríamos ante lo que se conoce como el cerebro emocional: aquel que responde ante la situación de peligro para salvaguardar el individuo sin depender de la razón o del pensamiento. Ante una amenaza, reaccionamos con el cerebro emocional, deteniéndonos, disminuyendo la respiración o aumentándola, de acuerdo con el instinto de supervivencia más favorable, según nuestra filogenética.

Según (Goleman, 1995), el cerebro emocional es aquel que se activa cuando un individuo, al visualizar a un niño caer a un rio sin saber nadar, se lanza al agua, y solo toma conciencia de lo que hizo cuando ya está completamente mojado. El cerebro emocional permite que el estímulo produzca una respuesta inmediata antes de evaluar otras posibilidades, ya que tardar más podría conllevar la muerte. 

3.2. El cerebro analítico

Por otro lado, el cerebro analítico es aquel que piensa, que razona y toma decisiones calculadas. Es el que dispone de tiempo para comparar diferentes alternativas. Sin duda, es el que nuestra especie ha desarrollado a lo largo de la historia y que ha permitido convertirnos en seres poderosos y pensantes.

4. Minimalismo psicológico

Dicho esto, el minimalismo psicológico es el estado en el cual somos capaces de permitir al sistema nervioso central no solamente hacerse consciente de lo que le sucede, sino que también canalizar las ideas en una hoja en blanco, mientras disminuimos el ruido ambiental que interfiere con nuestro pensamiento.

Este acto tan sencillo de atención plena escasea en nuestra sociedad, debido a que estamos expuestos a una cantidad inabarcable de información entrante y carecemos de espacios protegidos.

14 de Noviembre, 22:33, Oropesa del Mar, Castellón – España.

5. La sociedad del cansancio y la autoexplotación

Según (Han, 2012), el ser humano se ha convertido en un individuo hiperactivo, y que ese exceso de actividad es lo característico de la sociedad postmoderna que caracteriza a la sociedad del rendimiento. Antes el ser humano estaba subordinado a un jefe y a un entorno controlado durante las horas laborales; y terminado su turno, se dirigía a casa culminando con la finalización de sus tareas.

En la actualidad, debido a la flexibilidad laboral y al desarrollo tecnológico el individuo trabaja en cualquier parte, y en muchos casos ya no necesita que le explote su jefe, sino más bien que ha interiorizado que debe explotarse a sí mismo, como consecuencia de ello, lo hace en todas partes y no solamente en su entorno laboral.

Las nuevas tecnologías y los nuevos modos de trabajo, permite al individuo estar trabajando en cualquier momento y en cualquier lugar, lo que elimina las barreras geográficas del mercado laboral, al mismo tiempo que convierte cada rincón en un espacio para la auto explotación. Según el autor, la hiperactividad de nuestra sociedad actual no es otra cosa que la falta de capacidad para salir del piloto automático, debido a que requiere realizar un esfuerzo consciente para volverse hacía él mismo, es decir, se hace necesario redirigir nuestra atención al momento presente.

6. El piloto automático y la inhibición cognitiva

En ese sentido, vivimos en piloto automático porque necesitamos menos recursos para mantener el flujo continuo de información nueva y más esfuerzo cognitivo para detenernos, redirigir y eliminar la información irrelevante, debido a que se trataría de realizar un proceso de inhibición, un proceso consciente y controlado.

Habiendo discutido acerca de la automaticidad de nuestros procesos cognitivos ante el auge tecnológico de la sociedad contemporánea y la evidente falta de conexión consciente con nuestro entorno más inmediato, deberíamos poder llegar a la inferencia de que el minimalismo implica un proceso de vivir consciente, en lo cual el individuo elige sus acciones y los estímulos a los cuales atender, priorizándolas según sus necesidades inmediatas.

Asimismo, se puede decir que el individuo al disfrutar de manera consciente se desplaza desde un plano futuro hacia el momento presente, con su atención plena, lo que le permite reducir su ansiedad ante los deseos excesivos causados por la sobrecarga estimulatoria.

7. El entorno como moldeador de la conducta

El entorno condiciona a la conducta humana, y lo hace a costa de sustraer la atención y dirigirla hacia el estímulo apetecible. Parece ser que la capacidad humana para sostener la inhibición de lo irrelevante se ha visto afectada debido a la riqueza del ambiente para producir matices sutiles que captan la atención a través de los sentidos perceptivos.

La variedad de colores, el tamaño y la forma de las letras, los aromas e incluso el exceso de ruido en las redes sociales han ido sustituyendo la atención sostenida por el cambio de tarea y el procesamiento superficial a través de lo irrelevante, lo irónico, la ira, el conflicto y la manipulación.

Una de las características principales de la atención es su carácter temporal, esto quiere decir que tras un periodo medio de tiempo el cerebro necesita cambiar el foco para volver a reconectarse otra vez. No es nada nuevo, dado que a través de la historia de la humanidad hemos resaltado la importancia de hacer una pausa en cualquier tarea que se esté desarrollando.

Sin embargo, a partir del conocimiento científico de la atención el propio hombre ha creado herramientas tecnológicas para guiar a los individuos en una dirección que le resulte beneficiosa. Ante la pantalla del móvil estamos expuestos al método y al conocimiento científico, mientras participamos de un experimento psicológico, prácticamente contrastado.

Ante cada estímulo entrante a través de cualquier sentido perceptivo, el individuo dirige su atención, capta en milésimas de segundo su significado y lo procesa de manera superficial basándose en características y la valencia del estímulo y validándola de acuerdo con sus esquemas personales. El exceso de procesamiento genera también exceso de dopamina proporcionando al individuo una sensación de euforia y bienestar a cada vez que desliza la pantalla para cambiar de tema.

El resultado es que, a cada avance un poco más de éxtasis, el cerebro asocia el placer de lo irrelevante, la poca cantidad de energía necesaria a nivel consciente para obtener la recompensa y de este modo se mantiene en un ciclo automatizado de comportamientos estereotipados y, en la mayoría de los casos sin ninguna relación entre si. El algoritmo elige, lo que capta la atención, sobre todo en los primeros tres segundos, de manera que el individuo se pierde en un circuito de placer y distracción continuo.

8. Alejarse de la inercia colectiva

Quizá, sea necesario cambiar de contexto más a menudo, desconectarse del ruido, de lo superficial y de las masas de gente. La conducta colectiva suele moldear al individuo en sí mismo, de modo a que le sirve de esquema y le proporciona la norma social que debe ser seguida. No obstante, ante el auge de los estímulos y la riqueza de las sociedades occidentales, alejarse de la inercia del hábito puede proporcionar al individuo una perspectiva más holística de las relaciones que se establecen diariamente, así como observar la propia conducta individual.

Las sociedades modernas crean tendencias para dirigir el comportamiento de las personas hacia una dirección determinada, al mismo tiempo que alimentan una opinión acerca de lo que acaban de crear. El siguiente paso es hacer que el individuo la interiorice, la comprenda, la asimile y la haga suya, como en un mero proceso de asimilación y acomodación. A partir de entonces, el individuo piensa, se emociona, se hace partidario de una causa por el mero hecho de que otros ya lo hicieron por él.

En consecuencia, el individuo casi no piensa, se emociona en piloto automático, sostiene decisiones tomadas por otros y mantiene opiniones que no sabe en qué momento se originaron.

Bibliografía

Goleman, D. (1995). Emotional Intelligence. Bantam Books.

Han, B.-C. (2012). La sociedad del cansancio. Herder Editorial.

Nota del autor: St. Anton im Montafon 06.12.2025

Caro lector, llegados a este punto le invito a coger un folio en blanco y a plasmar en él la primera idea que le venga a la cabeza, a detener el pensamiento automático y a centrarse en tan solo una única idea, así como la emoción que la acompaña. En caso de que no le sea posible, vuelve a intentarlo, las cosas importantes de la vida requieren de esfuerzo cualitativo, enfoque e inhibición conductual.

Siento mucho haberle hecho esperar tanto tiempo hasta la publicación de este artículo. Tenía mucha ilusión por entregar esta segunda parte de «Minimalismus», pero como has visto a lo largo de todo este ensayo, resulta difícil encontrar momentos para mantener la atención, y cuando finalmente lo encontramos, necesitamos la acción de la escrita consciente para dar luz a lo que viene después: la motivación que es el producto de haber empezado algo, y no su inicio, como muchos lo habiamos pensado.

En Oropesa del Mar encontré el silencio de una ciudad casi perdida en la oscuridad y, el cambio de contexto, me permitió redactar un fragmento de este artículo, de allí guardaré los recuerdos de una noche a ciegas entre el sonido de las olas y el aire que entraba por la ventana semiaberta.

Una vez más redacto las últimas palabras desde St. Anton im Montafon y todavía me pregunto: ¿Qué estoy haciendo aquí? Quizás se necesite silencio para escribir y para estar en libertad.

Por último, me gustaría manifestar mis deseos de visitar el norte de Europa, mi intuición me dice que tengo algo que descobrir allí, me pregunto ¿qué será? ¿Alguna vez escuchaste las tuyas? ¿Cómo te fue? De todos modos, ya no se lee este tipo de artículos tan largos, así que es improbable que hayas llegado hasta aquí. En este supuesto no debo de esperar respuestas, ni tampoco mantener expectativas, nuestra sociedad está dormida, cuando no hiperconectada. Puede que Byung-Chul han tenga razón, estamos perdiendo la capacidad para conectar.

¡Un saludo y hasta pronto!

Deivid Araujo – Psicólogo U.N.E.D (Mención en Intervención Clínica en Trastornos Mentales y del Comportamiento y mención en Psicología de la Salud).
Escritor y divulgador en salud mental y adaptación cultural.


Descubre más desde Deivid Araujo – Mind & Society

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Etiquetas

Deivid Araújo es mentor en transiciones vitales, autodidacta y divulgador, apasionado por el desarrollo personal, la salud mental y la adaptación cultural. Combina experiencia práctica, reflexión cultural y perspectiva internacional para acompañarte a encontrar claridad, propósito y bienestar en cada proceso de cambio.

Cada artículo y taller nace de la práctica, la observación y la curiosidad por comprender cómo pensamos, sentimos y nos adaptamos en distintos contextos, brindándote herramientas útiles para tu crecimiento personal y profesional.

Newsletter

Suscríbete a nuestro boletín

Artículos Mensuales sobre desarrollo personal, adaptación cultural y crecimiento profesional.

Sobre›

Descubre más desde Deivid Araujo - Mind & Society

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo