Escucha tu Voz Interior, Cuestiona tus Principios y Planifica Tu vida desde la Sinceridad y Aceptación Incondicional.

Introducción:

En este artículo, abordaremos el proceso de inmigración, desde una perspectiva psicológica y contextual. Haremos un recorrido por las variables psicológicas que deben ser tomadas en consideración para el proceso de preparación y planificación del cambio, pasando por el proceso práctico y obteniendo una perspectiva enriquecedora acerca del contexto, que tiene como intención guiar la conducta del sujeto hacia el nuevo propósito vital o meta, apoyándonos para ello en mi proceso experiencial tras reubicarme en Austria, desde España.

El proceso migratorio visto desde la introspección y la experiencia activa. La planificación:

La planificación es uno de los aspectos esenciales a tenerse en cuenta, aunque, también es necesario resaltar que cuando la meta que se persigue es un cambio de país, de lo cual no se tiene experiencia previa, lo fundamental es prepararse a nivel psicológico y emocional para afrontar los imprevistos de una manera eficaz, más que alimentar la creencia de que es posible tener todo bajo control, y que dispones de una respuesta adecuada para cada problema que surja, ya que de actuar así, podríamos llegar a desarrollar frustración y sentimientos de falta de eficacia, al darnos cuenta de que nuestras expectativas previas no se cumplen.

Centraremos nuestra estrategia de planificación en algunos aspectos esenciales como, por ejemplo, aquellos que nos permitirán delimitar nuestro contexto actual. Dicho eso, una buena estrategia para adentrarnos en nuestras motivaciones, intereses, necesidades personales y contexto propio sería empezar por cuestionarnos de una manera que nos haga pensar de manera activa.

Se sugiere en este punto como guía Conductual algunas preguntas como sigue a continuación:

  • ¿Dónde estoy exactamente?
  • ¿Adónde quiero llegar?
  • ¿Qué es lo que necesito?
  • ¿Qué es lo que soy?
  • ¿Con qué experiencias cuento?
  • ¿Qué apoyos dispongo?
  • ¿Vivo solo?
  • ¿Tengo familiares?
  • ¿Qué es lo que me apasiona?
  • ¿Cuáles son mis creencias y mis valores?
  • ¿Qué es lo que no me podría faltar?
  • ¿Quiero un cambio o necesito un cambio?
  • ¿Deseo un cambio porque me ha pasado algo recientemente, o lo deseo desde hace tiempo? En caso de que te haya sucedido algo, pregúntate ¿qué fue lo que sucedió exactamente?

Algunas de estas preguntas nos permitirán analizar el contexto actual del sujeto, y analizar cuáles son los factores que tienen mayor implicación en su motivación para el cambio, bien como encontrar reforzadores de conductas, obtener información acerca de los valores personales y las metas que desea el sujeto, así como las experiencias que podrían servirle a lo largo del camino hacia la meta.

El Egocentrismo inteligente, la Voz interior.

A partir del cuestionamiento propio podemos centrar nuestra atención en contestar algunas de estas preguntas, que nos ayudará a delimitar de manera más específica el momento en que estamos atravesando, y nos ayudará a tomar decisiones más acertadas a la hora de planificar nuestros objetivos y desplegar las estrategias adecuadas durante el proceso de consecución de los mismos.

Con relación a las preguntas que hemos formulado previamente, que va a depender de cada caso en particular, pero utilizando aquí los ejemplos que hemos propuesto, nos centraremos en apenas algunas de ellas para delimitar y desarrollar nuestro plan de acción. En este caso en particular, seleccionaremos las siguientes preguntas que, a mi parecer, parecen importantes:

  1. ¿Dónde estoy exactamente? Alude al contexto.
  2. ¿Qué es lo que soy? Alude al autoconcepto del sujeto.
  3. ¿Adónde quiero llegar? Le proporciona una visión de sus metas.
  4. ¿Qué es lo que necesito? Le aporta información objetiva para superar cada paso del proceso.
  5. ¿De qué apoyos dispongo? Le permite hacerse consciente de las personas, recursos y conocimientos que dispone para llevar a cabo con éxito su plan de acción.
  6. ¿Quiero un cambio o necesito un cambio? Le permite obtener información sensible acerca de la calidad de sus motivaciones.

A partir del momento en que nos hayamos cuestionado y reflexionado acerca de las preguntas de autoconocimiento, nos encontraremos mejor preparados para la elaboración de un plan de acción, así como para desarrollar las estrategias frente al proceso de cambio, utilizando el conocimiento de nuestras propias fortalezas y debilidades, para saber compensarlas a lo largo del trayecto.

En este sentido, nos centraremos en desarrollar las preguntas seleccionadas, con la intención de guiar el proceso de razonamiento hacia las siguientes cuestiones que vendrán a continuación, para orientar la conducta del sujeto de una manera objetiva y apoyándonos en el propio autoconocimiento, y dejando para los apartados siguientes, la parte informativa que tiene la finalidad de tirar de la conducta del sujeto hacia adelante, al mismo tiempo que le retroalimenta y motiva, ya que le permitirá obtener el recurso necesario para darle dirección a su comportamiento. La parte informativa se refiere a la parte de nuestra exposición que estará centrada en profundidad en ofrecer el conocimiento específico del contexto en forma de herramientas, para que el sujeto pueda utilizarlas a lo largo del proceso de implementación del plan de acción, dando sentido y dirección a su conducta.

  1. ¿Dónde estoy exactamente?

Sin perder de vista el contexto de nuestra exposición que se centra en el proceso de inmigración, vamos a centrar nuestra atención a la reflexión y acercamiento a nuestro yo individual. Para analizar en profundidad y dar una respuesta específica a esta pregunta, deberíamos enfocarnos a nuestro contexto más inmediato, y formular preguntas cómo:

  • ¿Dónde vivo? País, Provincia, Ciudad y circunstancias. ¿vives sólo? ¿Compartes? ¿Casa propia o alquilada?
  • ¿Qué momento de mi vida estoy viviendo? ¿Es su momento de estudiante o de trabajador?
  • ¿Desde cuándo estás en ese lugar? ¿Has progresado desde que empezaste, o sigues igual que cuando iniciaste?
  • ¿Qué sensaciones te produce tu situación actual?
  • ¿Valoraría como algo positivo o negativo la situación en qué te encuentras ahora?
  • ¿Qué es lo más positivo de tu situación actual? ¿Qué es lo más negativo?
  • ¿Qué es lo que cambiaría si pudieses?
  • ¿Qué es lo que soy?

Aquí, nos centraremos en analizar aquellos aspectos más característicos y profundos del yo, que muchas veces se definen como parte intrínseca de la personalidad e incluye nuestros valores personales, creencias, hábitos, experiencias pasadas, nuestras convicciones, y también a nuestro autoconcepto.

¿Es posible predecir la conducta de un Sujeto, apoyándose en sus factores de Personalidad?

El estudio de estas variables es especialmente importante, debido a que son variables con un carácter bastante estable en el tiempo, y que suelen conservarse con independencia del tipo de contexto en el que se situé el sujeto. Como ejemplo, podemos realizar un breve ejercicio mental al imaginar a una persona con un alto grado de extroversión y que actúa de manera abierta y espontánea con amigos cercanos, y que, al llevarla a otro contexto, actúa de igual manera con desconocidos y que tiene facilidad para establecer nuevas relaciones.

Es decir, si sabemos definir con anticipación cuáles son las variables más estables de nosotros mismos, podemos de cierto modo, predecir el grado de solidez que deberíamos esperar de ellas en un contexto diferente. De este modo, si nos definimos a nosotros mismos como personas optimistas, constantes, con alta curiosidad y activas, es muy probable que esas sean características que tienen una alta capacidad para mantenerse estables a lo largo del tiempo, también en otro contexto, lo que nos permitiría contar con ellas como aspectos positivos de nuestra personalidad y valía personal.

En ese sentido, podemos cuestionarnos acerca de nuestros valores personales, la ideología, nuestra religión y también la fuerza con la que estamos conectados a ellas, entre otros factores.

Con relación a nuestros valores conviene preguntar si actuamos de manera acorde a la sociedad a la que nos gustaría trasladarnos, si conocemos los valores más importantes para dicha cultura y si éstos se ajustan a quienes somos. Realizar ese breve recorrido, nos permitirá ver en qué medida, nuestras variables más íntimas se relacionan con el contexto al que aspiramos, y en base a ello, predecir nuestro ajuste de una manera más objetiva.

La ideología, los hábitos y la flexibilidad individual

Desde el punto de vista ideológico, visto como una variable estable relacionada con las creencias y valores de uno mismo, nos conviene preguntar, si a un individuo que defiende una ideología progresista y tolerante, le implicaría algún inconveniente vivir en una sociedad conservadora. Si el mantener un circulo social amplío y cálido, es importante para su bienestar emocional y correcto funcionamiento psicológico, o si le fuera irrelevante la cantidad y calidad de estas relaciones en una sociedad altamente individualista.

Adentrándonos todavía más en nuestro espacio interior, nos conviene reflexionar acerca de cómo nos definimos, es decir, buscar los adjetivos que etiquetan a nuestro autoconcepto.

La Aceptación del Yo y el Compromiso Egocéntrico Incondicional

La posibilidad de analizar quienes somos desde una perspectiva libre de juicios valorativos y sincera con nosotros mismos, nos permite tomar mejores decisiones en la vida cotidiana, al permitir incrementar aquellas circunstancias que aumentan nuestro bienestar y a disminuir aquellas que van en contra de lo que para nosotros es importante.

Una persona que se identifica como justa e igualitaria, se supone que debería actuar así con independencia del contexto y, sin embargo, emitiría una respuesta esperada también acorde a sus convicciones en caso de que se haya visto involucrada en una situación injusta; eso sería lo esperable. Aquí deberíamos preguntarnos cómo actúan las personas en el otro contexto:

¿Son justos?, ¿Hay igualdad?, sino las hay, ¿Hasta qué punto estaríamos dispuestos también a tratar a los demás de manera injusta? O ¿Al sernos tratados como tal?

Ese es un punto bastante importante, debido a que nos veríamos involucrados en el dilema, entre recibir la acción de otros (una acción injusta de manera pasiva), y actuar de manera injusta con terceros (activamente). Es decir, estaríamos entre el papel de víctima y el de agresor.

Habiendo realizado esta pequeña reflexión, que, en realidad, tiene como intención invitar al sujeto a imaginarse a sí mismo, consciente de su autoconcepto, y de las características que consideran importantes para sí mismo, a averiguar cómo se comportaría en un ambiente en el que las personas actuasen de manera diferente a lo que él esperaría de ellas y, sobre todo, a prestar atención a cuáles serían las consecuencias de esta falta de contingencia.

Al final de este proceso imaginativo, el sujeto debería ser capaz de valorar las consecuencias que tendría para si mismo, esta diferencia en la forma de actuar y así, podría predecir su grado de ajuste, es decir, hasta que punto sería relevante para él el hecho de que actúen de manera diferente. En caso de restar importancia a este hecho, el sujeto podría estar eliminando una barrera frente al cambio, al mismo tiempo que se ahorraría recursos atencionales para desarrollar las habilidades necesarias para encargarse de él.

¿Qué variables psicológicas podrían incrementar nuestro éxito de adaptación a un entorno nuevo?

Para finalizar este apartado de una manera más práctica, hablaremos de algunas variables o factores que podrían ser de gran ayuda, para la adaptación e integración en un nuevo contexto, sobre todo, si dispones de ellas entre aquellas que forman parte de su autoconcepto.

  • Apertura Mental: se refiere a disponer de una curiosidad natural a explorar lo desconocido, sin basarse en juicios preestablecidos, miedos o limitaciones. Esa característica del auto concepto permite al individuo obtener nuevas experiencias y aprendizajes de una manera más activa con menos resistencias mentales, y proporciona una integración y adaptación a un nuevo contexto de una manera más rápida y satisfactoria.
  • Optimismo: permite al individuo valorar diferentes situaciones que a priori parecen negativas, y darle un nuevo significado que le resulte útil tanto en su sentido objetivo como subjetivo. En el sentido subjetivo, permite al individuo desvincularse de las emociones negativas que un problema en concreto pueda ocasionarle, ofreciéndole alternativas más saludables, y una reflexión más profunda del suceso, debido a que de esta forma el individuo es capaz de encontrar aspectos positivos, que podrá utilizar a su favor.
  • Auto motivación: se refiere a la capacidad del individuo, a mantenerse altamente motivado en la consecución de una meta, y a su mayor grado de autoconocimiento, lo que le permite saber qué recompensas se puede auto suministrarse, para mantener sus niveles de autoestima y de conducta óptimos a lo largo del tiempo, sin depender de terceros o de factores ajenos a su propio control. Un concepto muy importante que podríamos matizar aquí es la división del constructo motivación en dos, es decir, en motivación intrínseca y motivación extrínseca, debido al relevante papel que desempeña en la conducta del individuo a lo largo del tiempo. La motivación intrínseca, se refiere a la capacidad del individuo para mantener una conducta cualquiera a lo largo del tiempo, por el simple hecho de que dicha conducta le permite disfrutar y obtener placer con el simple hecho de llevarla a cabo. Un ejemplo podría ser, “hago deporte por que me siento bien”, “redacto artículos porque me conecto conmigo mismo”. En el otro extremo, tendríamos la motivación extrínseca, que se refiere al hecho de realizar una acción para obtener una recompensa externa. Un ejemplo sería, “hago deporte porque deseo ganar un trofeo”.

El establecer dicha diferenciación nos permite conocer, cuáles son aquellas acciones que realizamos por puro placer y cuáles no. Por regla general, aquellas acciones que realizamos de manera intrínseca suelen ser más estables en el tiempo, mientras que las extrínsecas son más vulnerables y dependientes de las contingencias externas establecidas entre ellas para que persistan en el tiempo.  

  • Objetividad: Es la capacidad que tiene el individuo para reflexionar acerca de sus necesidades y metas que desea alcanzar y plasmarlas en el papel de una manera específica, clara y delimitada. Trabajar el desarrollo de la objetividad, nos permite, además, ajustar nuestras expectativas futuras muchas veces distorsionadas y con ello también disminuir la probabilidad de que aparezca la frustración ante acontecimientos inesperados o metas no alcanzadas, y lo consigue a través de la reflexión profunda a la hora del establecimiento de una meta, permitiendo al sujeto centrar su atención en aquellos factores que son sensiblemente importantes de alcanzar, evitando que el sujeto destine recursos a aspectos que no son necesarios.

¿Adónde quiero llegar?

Después de haber realizado los pasos anteriores, es el momento de reflexionar acerca del contexto futuro y de las ambiciones y motivaciones personales que puedan guiarnos de una manera objetiva a establecer el plan de acción para la consecución de la meta.

Aquí conviene realizar una reflexión profunda apoyándonos para ello, en los pasos realizados previamente, donde hemos contestado a las preguntas “¿Dónde estoy exactamente? y ¿Qué es lo que soy? Ya que, al hacernos conscientes de las respuestas a ambas preguntas, estaremos en mejor condición para utilizar la capacidad de proyección del individuo a un tiempo futuro, dónde podría ser capaz de mantener ambas representaciones mentales activadas en su memoria, lo que le permitiría no solamente representar un modelo u contexto perfecto como meta, sino también hacerse consciente de los aspectos positivos del contexto actual a los que podría conservar.

Aquí conviene aclarar que, al hablar de representaciones mentales, estamos aludiendo a la capacidad que tiene el individuo de imaginar su objetivo final o meta, de una manera detallada, subjetiva, pero a la vez, que le permita darle forma de manera concreta, lo que le ayudaría en las siguientes etapas a concretar los pasos necesarios para la consecución de la meta.

Habiendo dicho esto, y sabiendo que una de las definiciones de nuestro autoconcepto es, optimismo, capacidad para auto motivarse, apertura mental y objetividad; y que nuestra exposición se orienta al tema del proceso de inmigración, nos vamos a proponer como meta ideal el traslado y la integración en un país extranjero, y aquí de manera más específica a Austria, debido a que el proceso informativo posterior estará centrado en este destino.

Entre otras preguntas, podríamos formular:

  • ¿Qué quiero hacer allí?
  • ¿Qué medidas de integración existen?
  • ¿Qué necesitaría yo para establecerme allí?
  • ¿Qué tipos de trabajo podría llegar a obtener?
  • ¿Qué dificultades podría encontrar?
  • ¿El destino me permitiría satisfacer mis necesidades psicológicas básicas?
  • ¿Son los valores de la sociedad parecidos a los míos?
  • ¿Tengo lo que se necesita para dar el paso?
  • ¿De qué apoyos dispongo para dar el paso?
  • ¿Quiero un cambio o necesito un cambio?
  • ¿Cuáles son las ventajas y desventajas que podría llegar a obtener allí?
  • ¿Son las ventajas mayores que las desventajas?

Para realizar el razonamiento en este punto, vamos a seleccionar apenas a algunas preguntas de la lista, que nos permitirá guiar de manera práctica el proceso de toma de decisión de una manera objetiva.

El método del cuestionamiento como guía para establecer un plan de acción:

Entre las preguntas propuestas, desarrollaremos apenas las tres primeras de entre las siguientes por considerar que son las más representativas, tanto de las variables psicológicas con las que estamos trabajando aquí, como de las del contexto, ya que nos aporta información más general y permite al lector obtener una previa de los asuntos que se tratarán en los siguientes dos artículos que irán destinados a la exposición del proceso y de la meta.

  1. ¿Qué medidas de integración existe?
  2. ¿Son los valores de la sociedad parecidos a los míos?
  3. ¿Quiero un cambio o necesito un cambio?
  4. ¿Qué tipos de trabajos existen allí?
  5. ¿El destino me permitiría satisfacer mis necesidades psicológicas básicas?
  6. ¿Tengo lo que se necesita para dar el paso?
  7. ¿Quiero un cambio o necesito un cambio?

Si prestamos atención a algunas de las preguntas seleccionadas, nos daremos cuenta de que el hecho de haber reflexionado en los pasos previos nos permitirá llegar a las respuestas de muchas de ellas, una vez que dispongamos de más conocimiento del contexto o de la meta que nos hayamos propuesto.

¿Son los valores de la sociedad parecidos a los míos?

Este es uno de los puntos de mayor relevancia en mi opinión, debido a que nos lleva directamente a nuestro proceso reflexivo expuesto previamente, y nos permite empezar a vernos como ciudadanos que se trasladan a otro país.

¿Cómo nos sentiríamos allí? ¿Cómo es la sociedad austriaca?

A rasgos generales y como ya dijo Freud en su libro “El malestar en la Cultura”, terminado en 1929 y publicado en 1930, “el orden y la limpieza son exigencias culturales esenciales”, y esto se aplica sin sombra de duda a la sociedad Austríaca, en la que el mismo autor vivió parte de su vida.

Así, tan solamente nos cabe añadir algunos factores importantes en la sociedad austríaca, como puede ser la puntualidad, el respecto y la contribución individual de cada uno a la sociedad entre otros.

Es cierto que puede parecer reduccionista aludir a tan pocos factores para caracterizar una sociedad tan completa y rica como la austríaca, pero considero que en estos momentos, el contenido sobrepasaría los limites de este artículo, y pasaríamos entonces a hablar de lo superficial, cuando en realidad, lo que nos importa es adentrarnos donde el ojo no puede ver, así que retomaremos este asunto, desde una perspectiva más específica en un otro momento y en otro artículo.

¿Quiero un cambio o necesito un cambio?

Diferenciar entre estas dos cuestiones es esencial para valorar también la motivación que tiene el sujeto para empezar la planificación de su conducta, ya que podríamos decir que el “querer un cambio”, se vincula más a un proceso motivacional intrínseco, que hemos explicado anteriormente, y por otro lado; la “necesidad de cambio”, se vincula más bien a una motivación extrínseca, debido a que permitiría evitar una situación aversiva que produce malestar en el sujeto, es decir, necesita un cambio porque algo dentro de la esfera personal del sujeto no funciona como a él le gustaría, y eso le produce malestar.  

Habiendo explicado esto, el lector puede empezar a aplicar esta diferenciación también a lo largo de otros procesos relacionados con la toma de decisiones, debido a que nos permite establecer una analogía útil para la utilización de otros conceptos, como, por ejemplo, la “utilidad y la apariencia”, “cantidad y calidad”, “ganancias y pérdidas”, “costes y beneficios”, entre otras, que nos sirven de ancla para tomar decisiones más acertadas.

Estos conceptos, si aplicados de manera reiterada a lo largo de diferentes situaciones que atraviesa el individuo, permite reflexionar en mayor profundidad acerca de la realidad objetiva, permitiendo así que el sujeto sea capaz de obtener el mayor beneficio, prescindiendo de las trampas perceptivas que le atrapan la atención, y que rara vez le proporcionan utilidad objetiva.

Para que el lector pueda comprender de una manera más representativa lo expuesto en este apartado, utilizaré una frase de Séneca, en su obra La Brevedad de la Vida “De brevitate vitae” en su título original en latín (4 a. C. – 65 d. C.); en la que dice expresamente que “El arte es la locura de unos pocos”, aludiendo así, a que la opinión de algunas personas genera el “valor del objeto”, pero que el objeto en si mismo, nada tiene de valioso y que las cosas se resumen en opiniones, por lo cual, libértese de ellas y serás una persona libre para tomar mejores decisiones.

Nota del Autor:

Llegados a este punto, en mi sincera opinión, creo haber podido resaltar algunos de los factores esenciales a ser tenidos en consideración a la hora de elaborar un proceso de planificación, y reflexión activa acerca de los pasos necesarios, a través de la introspección, el cuestionamiento propio, una breve toma de perspectiva del contexto futuro, así como las variables importantes relacionadas con la motivación, que están involucradas en el proceso de planificación, y que podrían facilitar la conducta del sujeto de una manera más estable en el tiempo.

También considero un hecho especialmente importante, el haber podido llegar al final de nuestro artículo, habiendo aludido al concepto de opinión, a través de las palabras de Séneca, pues considero que siendo tal concepto tan antiguo, todavía se hace cada vez más presente en nuestra sociedad contemporánea, haciendo con que el disfrute, el comportamiento, las metas y el esfuerzo, muchas veces vayan dirigidos a lo aparente, debido a que en muchos casos es lo que llega primero a nuestros sentidos perceptivos, y nos hace hacer caso omiso a la utilidad pura, que casi siempre necesita un poco más de esfuerzo cognitivo, pero que también nos permite tomar mejores decisiones.

Si algo más tengo que añadir, es que nos resultará importante empezar a tener en consideración el “valor de la opinión sobre las cosas” a lo largo de los próximos artículos, y que lo mismo se aplique a la vida individual de cada uno, debido a que así, empezaremos a entendernos y salir de la superficialidad, para adentrarnos a una realidad más íntima, donde prescindir de las apariencias, y empezar a quedarnos con lo que en realidad es, ya que así estoy seguro de que de que desarrollaremos una perspectiva más amplía, profundo y significativa.

Deivid Araujo – Psicólogo U.N.E.D (Mención en Intervención Clínica en Trastornos Mentales y del Comportamiento y mención en Psicología de la Salud).
Escritor y divulgador en salud mental y adaptación cultural.


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Deivid Araújo es mentor en transiciones vitales, autodidacta y divulgador, apasionado por el desarrollo personal, la salud mental y la adaptación cultural. Combina experiencia práctica, reflexión cultural y perspectiva internacional para acompañarte a encontrar claridad, propósito y bienestar en cada proceso de cambio.

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